El pasado 11 de octubre, Asociadas y Hermanas Reparadoras celebramos los 195 años del nacimiento de Emilia d'Oultremont nuestra querida madre  María de Jesús, fundadora de la Congregación de María Reparadora, y sus 16 años de beatificacion. 
Contentas de tener a María y Emilia como guías en nuestro camino de reparación, nos reunimos en la capillita del Santísimo.  El amor de Dios que nos abraza  se dejo sentir, la hermana Martha preparo el tema basado en la Reparacion kenótica y sus rasgos irrenunciables, y cada una, a Jesus puesto en nuestras manos manifestándonos su kénosis de amor, e invitándonos a hacer lo mismo, le expresamos nuestro más profundo agradecimiento por tanto bien que ha derramado entre nosotras através de Emilia y toda la Congregación.
Movidas por el carisma que llevamos dentro y la kénosis de Jesús, algunas fueron a visitar a Aurora, una hermana asociada, que por motivos de enfermedad no pudo asistir, por lo que también acordamos ir todas a realizar la siguiente reunión en su casa el día lunes 21 ; este día para nosotras es continuación de nuestra celebración, signo de apertura, signo de amor que nos hace sentir reparadoras desde dentro. Dando seguimiento al tema que traemos sobre los rasgos irrenunciables de la reparación tomamos como fundamento el evangelio de San Juan 1,35_42 y apoyadas en una dinámica de interiorización, fuimos descubriendo los gestos de Jesús y los nuestros que afloran desde nuestras entrañas en las experiencias vividas. Y que gran ejemplo pudimos observar: Aurora en medio de todas, con tal humildad y amor bendice a su hijo signándole en la frente cuando se acerca a ella para  despedirce antes de salir, ejemplo de este amor kenótico que rompe barreras y emerge espontaneamente del corazón de una mujer sencilla y sensible ante toda situación. 
Mujeres con sencibilidad que como Emilia aprendemos de María a dar con gozo el corazón a Dios en cada hermano y en cada hermana. 
No fue motivo de desánimo la lluvia que caía, juntas terminamos nuestra reunión llenas de alegría con un rico chicheme que nos brindo Aurora compartiendo la emoción que la embargaba tanto por esta visita como por la anterior.
Con mucho amor doy gracias a Dios y a las hermanas por habernos regalado la dicha de  conocer a Emilia y su Congregación que nos motiva a ser María en todas partes y siempre, desde nuestra realidad de mujeres esposas, madres y Asociadas SMR.
Con todo mi corazón :  Maribel G.dR.