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Celebrando el año de la Vida Consagrada: Misión Reparadora en Panamá, testimonio de Amor y Alegría
 
03/03/2015

CONGREGACIÓN DE MARÍA REPARADORA

En este mundo roto y dividido por el pecado

¡Urge la Reparación!

PARA HACER PRESENTE LA TERNURA CON QUE DIOS

AMA AL MUNDO.

Quienes Somos

Somos mujeres que al haber experimentado la ternura y el amor de Dios, queremos  ser canales para que otros vivan esta experiencia.

Somos conscientes de la realidad del mundo amado por Dios; al mismo tiempo de la tarea de las mujeres y hombres creados a su imagen para vivir en armonía con Él, la creación, sus semejantes y con ellos mismos.  Nos duele el momento actual tanto  de la creación como del ser humano. Por eso, hemos optado por anunciar y compartir la Buena Noticia del Amor de Dios que cuida, repara, reconcilia, cura y embellece nuestras vidas lastimadas por el mal y el pecado.

Siguiendo a Jesús en su misión de reparación, Emilia d`Oultremont (Belga)  nuestra fundadora, sintió el llamado  de vivirlo a la manera de  María y con el espíritu de Ignacio de Loyola. Nuestra Congregación es fundada desde el siglo XlX.

Nuestra Misión

 Amar este mundo con la sensibilidad, la pasión  y la fuerza de una mujer y una madre.

Somos religiosas apostólicas, queremos estar al servicio de Dios y de nuestros hermanos, especialmente los más pobres.  Esto lo vivimos insertas en diferentes medios; por medio de la oración, el acompañamiento, la catequesis, las misiones, el trabajo en parroquias y otras formas de presencia y de compromiso que ayuden al crecimiento y promoción de las personas en fe y humanidad.

Ofrecemos también espacios de escucha, silencio y oración en nuestras comunidades.

Enraizadas en la espiritualidad  IGNACIANA, damos acompañamiento a  Jóvenes y adultos a través de los ejercicios espirituales de 8 días, de mes  o en la vida corriente.

“Allí donde hay un ser humano maltratado, violentado, despreciado, excluido, sin voz… hay un lugar para la reparación”

 

Nuestro espíritu

El espíritu de la Congregación es un espíritu de reparación. La Bienaventurada Madre María de Jesús captó en una visión única el amor y misericordia del Señor  abundantemente derramada en la humanidad, y el olvido y  desprecio de esta misma humanidad a ese amor divino. Sintió la necesidad de reparar de "conocerle, y darle a conocer, amarle y hacer que le amen, adorarle y procurar que le adoren".

El 8 de diciembre de 1854, día en que se promulga el dogma de la Inmaculada Concepción; en una fuerte experiencia religiosa vio que la Sma. Virgen le pedía que fundara una Congregación que pudiera prolongarla junto a Jesús. “Ser María para Jesús, en todas partes y siempre ".

Acompañar ser solidarias, compartir lo mejor de nosotras mismas con aquellos  y aquellas en quienes se hace presente Jesús, hoy. Acoger la vida, promoverla, liberarla y alimentarla.

La Eucaristía es el manantial de donde  brota y se proyecta la vida de la Congregación.

La vocación Reparadora  se puede vivir en comunidad o como laic@s que se llaman asociad@s.

 

Carisma

UNA MISMA LLAMADA: LA REPARACIÓN CON MARÍA, NOS REUNE EN COMUNIDAD. PARA VIVIR EN EL MUNDO LA MISIÓN QUE LA IGLESIA NOS CONFÍA.

Desde sus comienzos nuestra Congregación es universal como el fin que se propone, compartimos nuestra vida en 22 países y en tres continentes.

Aquí en Panamá estamos  presentes  desde hace 37 años; actualmente  insertas en las comunidades de la Parroquia San Martín de Porres en el Espino de la Chorrera y en Cañita parroquia San Cristóbal en Chepo.

“Cada una de nosotras estamos llamadas a traer fuego a la tierra, somos misioneras, con disponibilidad para ir y  desprendidas para dejar ir a otras”

“CRUZAREMOS LOS MARES PARA DAR A CONOCER A JESÚS, SU MISERICORDIA Y SU AMOR”

 

Yo soy Marie Marthe RASOAMALALA, de MADAGASCAR. Religiosa misionera de la Congregación de María Reparadora. Desde hace seis años  estoy aquí en Panamá. Seis años llena de sentido de vida tanto para mí como para la Iglesia enriquecida por nuestro carisma. Seis años de experiencia misionera sin calcular las consecuencias por aquello que vale la pena  vivir en la tierra panameña. (Cultura, idioma, VISA…)

No estoy aquí en Panamá por mi propia cuenta. He sido enviada y guiada por Dios a través  de la confianza de mi Congregación. Me siento maravillada de la acción de Dios en mí y la fuerza de su amor que me quema por dentro, que no me deja a acomodarme. Es su fuerza la que me invita a estar siempre en movimiento con El y  me hago parte de esta identidad de su Amor. Convencida de este gran Amor, estoy con y como los panameñ@s para dar un testimonio de este amor sin medida; “un Amor sin calculo y sin reserva”; haciendo vida la invitación de nuestra fundadora que nos dice: “Iremos a donde el Amor de Cristo nos llame” (Madre María de Jesús)

 Dios entra en la historia y obra a través de una persona concreta. Él está formando historia conmigo con tod@s para realizar su proyecto de Amor. Ser enviada a Panamá es una experiencia de osadía para el Reino.

Vivir enamorada de Dios fuera de mi continente…..es una experiencia maravillosa y a la vez radical. Y como María en Belén, no le importaba el lugar para que naciera su Hijo, lo que le importaba a ella era dar a luz; a mí no me importa el continente, lo que me importa profundamente es dar testimonio del Amor que me convenció; engendrando vida y manifestando la ternura de Dios.

 

Convencida de que soy amada, guiada y reparada por Dios comunico y comparto testimonio alegre en la querida tierra panameña.