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Testimonio: Mi vocación reparadora. Hermana Claire de Canada
 
31/10/2017

Mi vocación: una llamada… una respuesta

 

Unos días antes de mi primera comunión, se produjeron algunas circunstancias dolorosas y me entristecieron. La mañana de mi primera comunión, mi madre me dijo: "¡El mejor regalo que tú vas a recibir hoy es JESÚS!" Y yo creí en su palabra... Después de haber comulgado, me sentí habitada por la presencia de Jesús en mi corazón que me pedía le amara totalmente... en mi ingenuidad, yo le respondí: "Jesús, no sé lo que es una religiosa, pero seré religiosa un día, si es su voluntad. "  Los años pasaron y de vez en cuando la Palabra de Dios me interpelaba, "¡Sígueme!" "¿qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?" "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida...”

En el grado 11, fui a un retiro, a la Casa de María Reparadora en Montreal con mis compañeras de clase. Al entrar en la capilla donde estaba expuesto el Santísimo Sacramento, oí en mi corazón: "Es aquí donde yo te quiero...", continué mis estudios y decidí trabajar 2 años antes de iniciar los pasos para entrar en la vida religiosa. Mi vida juvenil se desarrolló con sencillez, lo que me permitió ganar mi dinero, salir con amigos y amigas, ir al cine, disfrutar de una cierta libertad, hasta que sentí dentro de mí un inmenso vacío y entonces recordé mi promesa... Un retiro de fin de semana, de nuevo en el Convento de María reparadora, me permitió discernir mi deseo y elegir la comunidad que respondiera a mis aspiraciones.

En primer lugar, yo no quería enseñar, lo que entristeció a mis profesoras Religiosas de la Santa Cruz y las Hermanas de la Asunción de la Stma. Virgen, que hubieran querido verme entrar en su congregación. Luego, yo tenía primas con las Hermanas del Sagrado Corazón, pero quería entrar en una congregación donde no conocía a nadie. No me sentía llamada a una vida puramente contemplativa, porque necesitaba relaciones humanas y apostolado. Mi deseo era entrar en una congregación mariana que tuviera un especial afecto a María, la oportunidad de adorar a Jesús ante el Santísimo Sacramento expuesto y un apostolado que me pusiera en relación con mis hermanos y hermanas. Fue en María reparadora donde encontré la respuesta a mis deseos: momentos de oración personal y de contemplación, oración comunitaria y tiempo para dar la catequesis, acompañar a las personas en los retiros, y preparación a los sacramentos. Después de más de 55 años en la Congregación, trabajo como acompañante psico-espiritual en la “evangelización de las Profundidades”, de Simone Pacot y me siento completamente en conexión con nuestro Carisma de Reparación.

En el nº 6 de nuestras Constituciones, se dice; "... reparar, restaurar en el ser, herido por el pecado (el mal, el sufrimiento), la imagen de Dios que lleva dentro de él..." Este es uno de los objetivos de la EDP"redescubrir nuestra principal identidad de hijos e hijas de Dios”.

Doy gracias al Señor por su llamada y por la gracia que me concedió de responderle. ¡Su presencia en mi vida es mi alegría y mi consuelo!

Sr Claire, smr