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Nueva York hace cien años - Epílogo
 
03/09/2008

Leer más sobre "New York - 100 años"

Marie de Saint Sauveur, née Nathalie Jouvert. Después de asistir al Sexto Capítulo General en Roma, del 24 de mayo al 12 de junio, 1908, St Sauveur regresó a México después de hacer escala en New York durante unos cuantos días. La situación política en México estalló en guerra civil en 1910. Se ha estimado que durante los próximos 10 años, al menos 2 millones de personas cayeron victimas de este conflicto. La comunidad de Guadalajara se tuvo que dispersar. En 1914 las hermanas tuvieron que abandonar el país; algunas fueron a los Estados Unidos, otras a Cuba y a España. En medio de esta situación, Marie de St Sauveur inesperadamente, sufrió un episodio de parálisis. Se recuperó, pero ella se dio cuenta de que la memoria le estaba fallando y su energía estaba disminuyendo. En esta condición, fue al Séptimo Capítulo General que tuvo lugar del 31 de enero al 20 de febrero de 1914. Después del Capítulo fue a la comunidad de Namur en Bélgica. Esta casa había sido abierta en 1901 para recibir a las hermanas francesas que habían sido desplazadas por las leyes contra instituciones religiosas dictadas por el gobierno francés. En junio de 1914, el asesinato del Archiduque Franz Ferdinand, heredero del trono Austro-Húngaro, desencadenó una serie de alianzas y declaraciones de guerra. Pronto, toda Europa estaba envuelta en una guerra feroz. La ciudad de Namur sufrió grandemente durante la guerra. Nuestras hermanas ofrecieron a todos una presencia de paz en medio de la gran agitación y sufrimiento. Marie de St Sauveur permaneció en Namur hasta el final de la Primera Guerra Mundial, mientras que su salud se deterioraba gradualmente. Al fin de la guerra fue trasladada a Málaga, España, un país que ella amaba y que había dejado con pesar años atrás. Eventualmente quedó totalmente paralizada sufriendo terribles dolores de cabeza. Tres meses antes de su muerte, Sauveur se quedó ciega. El 6 de enero de 1922, a los 70 años de edad, esta mujer generosa y valiente completó su jornada sostenida firmemente en la amplia, oscura, consoladora mano de Dios.

Marie de Sainte Véronique Giuliani, née Gwendoline de Raymond. Luego de su regreso a Roma el 5 de mayo de 1908, Véronique nunca cesó de participar en los ministerios apostólicos de la casa de Roma. Al mismo continuó su servicio a la Congregación como Asistente de Bélgica, Gran Bretaña y Alemania hasta su muerte el 28 de enero de 1932 a la edad de 79 años.

Mary de Saint Matthieu, née Marie Antoinette Canny. Matthieu continuó trabajando en New York, ayudando a establecer muchos de los ministerios que distinguirían a nuestra congregación en los Estados Unidos. Entre estos se encuentran Retiros; catequesis para niños y adultos; Trabajo Misional; la Asociación de María Reparadora y también Agrupaciones para mujeres obreras y para personas de habla española. Muy apreciada fue la creación de una biblioteca gratis. Las hermanas también ofrecían hospitalidad a grupos caritativos de toda clase. En 1912 la congregación compró dos casas adjuntas a la rectoría. Una de ellas fue dedicada para retiros y la otra para el uso de la comunidad. Durante la Primera Guerra Mundial la casa de la Calle 29 y la Quinta Avenida se convirtió en un centro de oración continua por la paz. Muchos capellanes del ejército escogían celebrar la Eucaristía en Saint Leo para grupos de soldados y enfermeras encaminados al frente. Buscando la manera de ganarse la vida, en 1924, las hermanas comenzaron a hacer hostias para su uso y para 12 parroquias. También hacían velas decorativas y otros objetos de arte. En 1924, Saint Matthieu fue destinada a Irlanda. En el día de su partida, un grupo encabezado por Monseñor McEntyre, fue a los muelles para despedirla. La Carta Anual de ese año dice que “Las Señoras Asociadas dieron una limosna considerable para mantener la lámpara del santuario en su nombre, para que su corazón y los corazones de sus hijas estuvieran unidos para siempre en esta llama de amor.” Matthieu murió en Dublín en 1940 a la edad de 86 años. Aquellas que estuvieron presentes dicen que una sonrisita jugueteaba en sus labios. Su última palabra fue “Gracias.”

Condesa Annie Leary. La condesa continuó apareciendo regularmente en las páginas sociales del New York Times asistiendo a fiestas y organizando Bazares en favor de muchas instituciones caritativas. No me fue posible encontrar suficiente información sobre “El Instituto de Arte y Oficios Cristóbal Colon” después de la partida de las hermanas. En 1914 la ciudad de New York compró las casitas número 51 y 52 Charlton Street y las demolió para ampliar la calle Varick y para construir el Subway de la Avenida 7ª. El sueño de Annie de crear una universidad Italiana fue destruido al mismo tiempo. Annie Leary, socorro de miles de pobres de la ciudad, murió de un derrame cerebral el 26 de abril de 1919 en su casa en la 5ª Avenida. En su testamento dejó su casa de la ciudad y la casa de Newport con todos sus muebles y adornos a su sobrina Anna Leary, a quien también nombró albacea. También leemos en su testamento: “El Arzobispo me ofreció el privilegio de contribuir para la construcción de una sacristía conectada con St Patrick en la 5ª Avenida y Calle 50, prometiéndome que se reservará una cripta directamente debajo del altar de dicha sacristía suficiente para recibir los restos de ocho personas. Por lo tanto doy y lego al dicho Arzobispo y a sus sucesores, $200,000 destinados a construir la dicha sacristía y la cripta, y es mi deseo y por lo tanto mando que mis restos mortales sean enterrados en dicha cripta y también los restos de los siguientes miembros de mi familia: mi padre, James Leary, mi madre Catherine Leary, y mis hermanos Arthur, Charles C. y Daniel D. Leary.” Su sobrina Anna no tenía la capacidad necesaria para vender propiedades e investir grandes sumas. Se perdió dinero. Annie Berry Vant y Alice Berry entablaron una demanda contra su prima Anna Leary. Los abogados del Arzobispo, representando la arquidiócesis se unieron a la demanda para defender lo que el testamento adjudicaba a la Iglesia. Cuando por fin se llegó a un acuerdo, era el año 1926 y no quedaba dinero suficiente para construir la sacristía y la cripta. Los restos de Annie y los de su familia permanecieron en la cripta de la catedral vieja, en Mott Street. Es verdaderamente adecuado que quien tanto hizo en favor de los pobres inmigrantes descanse en el borde de Little Italy y Chinatown.