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Información sobre la visita a la Región de Canadá
 
30/08/2010

HH. Christine Barrière, superiora general y Dolores Diez de Revenga, consejera general
Del 21 de junio al 8 de julio, 2010

Las Hermanas de la Región de Canadá son 41, repartidas en seis comunidades, todas ellas situadas en la Ciudad de Montreal.

Somos propietarias de dos casas: la residencia Emilie d’Oultremont que acoge a dieciséis Hermanas en dos comunidades distintas, y la comunidad de Ste Madeleine Sophie formada por seis Hermanas, una de las cuales es la Superiora regional. Además, la Hermana que anima la enfermería situada en la casa de las Hermanas de la Congregación de Ntre Dame, pertenece a esta comunidad.

Los otros lugares comunitarios están organizados de la siguiente manera: ocho Hermanas viven en una Residencia inter-congregacional, en la casa de las Hermanas de la Providencia (rue Fullum); otras seis habitan en la gran enfermería de la Congregación de Notre Dame y dos en la enfermería de las HH. de la Miséricorde.
 Una comunidad de dos Hermanas vive en una casa de la  parroquia de la Ste Famille de Bordeaux- Cartierville. Generalmente este es el lugar que acoge a las Hermanas de otros países que viene por un tiempo  para aprender francés, de reciclaje o de formación.

Durante las próximas semanas se van a efectuar varios cambios, porque las ocho Hermanas que viven en el edificio de la Congregación de la Providencia, rue Fullum, recientemente han sabido que se va a vender toda la casa a una promotora, por lo que cada Congregación, que tiene ahí una comunidad, debe buscar alojarla en otro lugar. Dos de nuestras Hermanas ya se han trasladado a una pequeña residencia de personas mayores, muy cerca de la rue Fullum, porque tienen su actividad apostólica en esta zona. Cinco Hermanas serán acogidas en la casa Madre de esa Congregación, en otra parte de la Ciudad y una Hermana se integrará en la comunidad Olympe d’Hooghvorst, à Montréal-Nord.

Del mismo modo, las HH. de la Congregación de Notre Dame, que actualmente acoge a seis HH. en la enfermería, han comunicado a la H. Lorraine Granger, Superiora regional, que por razones de reestructuración interna, no podrán acoger nuevos miembros SMR. Por tanto es necesario buscar un nuevo lugar para las Hermanas que en los próximos años tengan necesidad de cuidados especializados. 

Con pena las Hermanas tendrán que dejar estos dos lugares que les han aportado grandes ventajas a nivel de animación, de calidad en los cuidados ofrecidos y de posibilidades de encuentros inter-congregacionales. Admiramos el valor y la disponibilidad de las Hermanas ante este imprevisto.

Desarrollo y tema de la visita.

La visita de la Región de Canadá se ha introducido a través de dos encuentros que han reunido, por una parte a las comunidades de Montreal Norte (Residencia Emilie d’Oultremont, Ste Madeleine Sophie et N.D. de la Visitation) y de otra, la comunidad N. D. de Montreal y la H. Rita Couture, animadora del Cenáculo.
Seguidamente nos hemos encontrado con cada comunidad para conocer mejor su realidad, profundizar el tema de la visita y compartir las noticias de la Congregación.

La orientación general de la visita ha versado sobre la dimensión apostólica y misionera de nuestra vocación. A lo largo de la introducción, la H. Christine, a través de un diseño de tres árboles, ha presentado la evolución de la Congregación a nivel apostólico. Luego se ha invitado a cada Hermana a reflexionar sobre las dos preguntas siguientes, con vistas a la compartición en comunidad:

1/ ¿Cómo has vivido la evolución de la Congregación a nivel apostólico?. Aporta uno o dos ejemplos positivos.

2/ ¿Como vives hoy el espíritu misionero y apostólico de tu vocación? (C. 37 y 14)

En general, la evolución de la Congregación se ha vivido positivamente porque ha aportado más apertura, dando a la mayoría de las Hermanas la posibilidad de encontrarse con más personas y trabajar con diferentes organismos o asociaciones. La Congregación se ha preocupado de dar una formación a las que tenían necesidad, y el apostolado hacia el exterior de la comunidad se ha vivido como un enriquecimiento. 
Estos cambios en nuestro estilo de vida, a veces han suscitado algunos temores, como el de perder la dimensión contemplativa de nuestra vida o el miedo a “ser invadidas por las personas, al suprimirse la clausura. Pero en general, los cambios han permitido comprender mejor que una verdadera contemplación implica necesariamente una dimensión apostólica y que toda vida de oración se confirma con el envío a la misión. Se ha tomado más conciencia de que nuestra verdadera identidad no está en las formas exteriores, como la clausura o el vestido, sino en la fidelidad al espíritu de nuestro Carisma y a las necesidades de nuestro mundo.
Volver sobre la evolución de la Congregación a nivel apostólico ha sido la ocasión de hacer memoria agradecida de los apostolados que se han ejercido durante muchos años: catequesis, ejercicios en la vida corriente, preparación para el bautismo, trabajo con los jóvenes, los itinerantes, visita a los enfermos, trabajo en parroquia, animación y compartición del evangelio, acompañamiento a los afiliados, trabajo con otras asociaciones… La lista es larga y muestra cómo las comunidades han estado activas y comprometidas en la misión.

Todo lo que, todavía hoy, es posible hacer se lleva a cabo y diferentes apostolados son realizados con celo y alegría por las Hermanas. Varias han mencionado que siguen el apostolado de la escucha y apoyo a las personas a través del teléfono o por correo. Otras tienen un apostolado directo en la línea de las actividades ya mencionadas: ejercicios en la vida corriente, acompañamiento de los afiliados y de los “amigos/as de Emilie”, trabajo en parroquia o con diferentes asociaciones….
Otra manera de continuar poniendo en práctica la dimensión misionera de nuestra vocación es la acogida a nuestras Hermanas de otros países que vienen para prender el francés o seguir una formación. El interés por lo que se vive en la Congregación ayuda a permanecer abiertas a la universalidad de nuestra vocación.

Cada mañana, la participación en la celebración de la Eucaristía es la ocasión para ofrecerse a Cristo y presentarle el mundo entero y las realidades vividas por la Iglesia hoy. El nº 14 de nuestras Constituciones es un párrafo consolador ya que recuerda a las Hermanas mayores y enfermas que su vida es fecunda hasta el final, ayudándoles a vivir la enfermedad en unión con la Pasión de Cristo.
La vida cotidiana en comunidad es el primer lugar de apostolado, que ofrece a cada una ocasiones de vivir atenta a las otras Hermanas, hacer pequeños servicios y dedicar tiempo para visitar a las Hermanas en la enfermería.

Para responder a las diferentes necesidades de la Congregación, numerosas Hermanas han sido misioneras en varios países: un grupo de once Hermanas marchó a Francia para ayudar a las comunidades a recuperarse después de la segunda guerra mundial, al mismo tiempo, veinticinco estuvieron  presentes en Estados Unidos, otras Hermanas han ofrecido  sus servicios en Bélgica, Inglaterra, Uganda, Madagascar, Isla Mauricio, en la casa de Roma, en Jerusalén, en Egipto…  

El 3 de Julio tuvo lugar un encuentro con trece miembros afiliados, en la comunidad de la Visitación. La H. Christine presentó una reflexión sobre las características del “Dios de San Ignacio” y esta presentación dio lugar a una profunda compartición sobre la experiencia de Dios en la vida de cada afiliado.

Hay numeroso desafíos a subrayar en la sociedad y en la iglesia de Quebec. Entre los más importantes se puede señalar la evangelización de los jóvenes, que han sido educados sin referencia cristiana y la integración de los emigrantes, llegados casi de todas las partes del mundo. De la misma manera que las Hermanas canadienses han sido misioneras en el pasado, hoy están prontas a acoger a los miembros de diferentes lugares de la Congregación para trabajar en la evangelización, en este país de misión, multicultural y multirracial.

Agradecemos a las Hermanas de Canadá su acogida y las atenciones que han tenido con nosotras y les animamos a continuar viviendo con serenidad su realidad presente, con el fervor de su vocación, en solidaridad con toda la Congregación. Como indica el proyecto de la Región, todo en nuestras vidas tiene importancia y puede ser vivido con una orientación misionera para la salvación del mundo

“Alimenta en ti un gran espíritu misionero que te conduzca a manifestar la ternura de Dios que espera ser expandida en torno tuyo como un fuego”

Proyecto de Región 2007/13
SMR Canada