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Premio solidario “Amigos de Mosen Rosell”
 

La hermana Carmen Gómez, religiosa de la Congregación de María Reparadora, ha sido la elegida para recibir el primer premio solidario Joseph Rosell, instituido por personas amigas de Mosen Rosell y apoyado por el Ayuntamiento de Cerdanyola del Vallés (Barcelona)

Desde hace años, la Hermana Carmen Gómez vive en Cerdanyola y se entrega al servicio de los más necesitados. Primero lo hizo en la casa de acogida que Mosen Rosell, párroco de este pueblo, consiguió del Ayuntamiento de Cerdanyola para transeúntes y necesitados. Hombres y mujeres que no tenían ni familia ni cariño de nadie.

Su expeHermana Carmen Gómezriencia, en aquel primer momento de la Casa de Acogida, fue la de dar vida que reparaba fuerzas y ganas de vivir a aquellos hombres y mujeres que no encontraban sentido a lo que este mundo les iba aportando día a día. El cariño y la entrega de esta Hermana, que se ha dado sin medida a aquellos hombres y mujeres que, a veces, no tienen rostro humano, les lleva a expresar más de una vez: “aquí no sólo hemos encontrado una casa sino a una madre”. Trabajó con otros voluntarios sensibles a los marginados y capaces de entregar su tiempo y su persona a este servicio en el intento de vivir en la práctica Mt.25,31ss.

A la Hermana Carmen le han concedido el primer premio a la solidaridad, por su dedicación incansable al mundo de las prisiones, de los últimos y abandonados de nuestra sociedad. Ella, dice Mosén Joan D` Arquer que escribe en La Vanguardia, me ha enseñado a trabajar por la dignidad de la persona, a acompañarle en el camino de la reinserción y a ayudarle a tener los instrumentos necesarios para su rehabilitación social. Todavía hoy como voluntaria activa en un centro penitenciario catalán, lucha por acompañar a chicos presos para que amen una libertad que les haga plenamente personas.

Pilar Zamorano Mosquera, voluntaria de prisiones y trabajadora con inmigrantes en Cerdanyola, al presentar como candidata al premio solidario a la hermana Carmen, dice de ella:

Hermana Carmen GómezLa Hna. Carmen, es una persona que de una manera silenciosa y con un grado de implicación muy grande hace muchos años que invierte todos sus esfuerzos ayudando con el proyecto hombre y en la prisión. Su vida en Cerdanyola siempre ha estado marcada por el apoyo a los más necesitados.

En el mundo de los presos trabaja desde hace más de quince años, visitando a los internos para darles su apoyo. Tiene facilidad de conectar con estas personas marginadas de la sociedad, dialogando con ellos y tratando, si es posible, de recuperarlos para la vida fuera de la prisión... ayudándoles a una reinserción social con su apoyo y compañía. Se implica con las familias de los internos y de los drogodependientes.

El jurado valora la tarea continuada y desinteresada de la hermana Carmen

El Alcalde Antonio Morral, expresa su reconocimiento a la Asociación de Personas Amigas de Joseph Rosell por “haberse marcado el reto de mantener viva su memoria, reconociendo la labor de aquellas personas de la ciudad de Cerdanyola que practican los valores que Rosell ejerció constantemente, como la solidaridad, la acogida y la cohesión”. Unos valores “que encarna la Hermana Carmen Gómez”, y que en tiempos de dificultad como los actuales, “son más valiosos que nunca y se deben mantener vivos”

La Hermana Carmen acoge el premio y lo agradece:

Muchas gracias, dice, me hace mucha ilusión. En realidad el mejor premio me lo dieron cuando pusieron en mi corazón esta vocación. No es corriente que pasen estas cosas, lo agradezco.

Es bonito este premio porque veo dentro de él a tantos transeúntes que pasaron por la casa... a Rahma, a Antonio, a Mª José y un largo etc.

Es bonito este premio por lo que contiene. Decir “casita” es para todos nosotros algo entrañable.

Dentro de este premio estamos todos los que compartimos servicios e ilusiones de voluntariado y que no medimos ni la hora ni las circunstancias, veo a María Juvinyá (trabajadora social anterior a mi). Dentro de este premio están: Jesús Sánchez, Santi, Juan Carlos, Iván, Oscar, Kilo, Bernardo... y estáis quienes en el día a día, compartís logros y dolores en prisión. También veo en él a tantas madres, con las que semanalmente comparto luchas y proceso de los hijos. Por ellas, por su dolor y sus triunfos, hoy estoy contenta.

Agradezco a mi comunidad reparadora el que me facilite esta tarea.
Dedico este premio con corazón agradecido, de modo especial, a Mosen Rosell, que puso en mi corazón y en mis manos tanta confianza. ¡Gracias a todos!

Gracias, Carmen, por tu entrega desinteresada a tantos hombres y mujeres que necesitan hoy una palabra de aliento. Gracias por haber comprendido la importancia de vivir la reparación hoy caminando en igualdad con los más necesitados, de abrir caminos nuevos en los que el grito de esta humanidad rota, que clama reparación, pueda ser acogido, escuchado, acariciado y atendido reconociendo en él la llamada a vivir la reparación aquí y ahora, porque hoy se hacen verdad en ti las palabras de Jesús:

“Venid, benditos de mi Padre porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me distéis de beber, estuve en la cárcel y me visitasteis...”